Rautavaara, Concierto para piano n 1 (1969) I Movimiento.

No parece haber una tonalidad, a pesar de que la indicación de la armadura indica o Do mayor o La Menor y que el primer acorde tiene a Re mayor como base, este compositor nace en una época en la que tonalidad ya no es algo que deba imponerse desde el inicio ni en ningún momento.

La primera parte culmina en el compás 13, en donde ahora con un puente de acordes agudos, se presenta a la orquesta, la cual también con clústers junto al piano, complementa y refuerza el dialogo musical.

El sonido mezclado y potente continua hasta el compás 24 en donde el piano solo, hace de puente hacia una nueva sección en la cual el piano pregunta y la orquesta responde. Esta sección se mantiene hasta el compás 36.

En el compás 37 se retoma el tema inicial en el piano mientras la orquesta sigue con su respuesta anterior.

En el compás 40 comenzamos un nuevo puente. Sección sumamente lírica y misteriosa la cual por medio de un crescendo y un ritenuto en el compás 5 vuelven de nuevo al sonido pesante en el compás 46.

Durante los siguientes compases, el piano en la mano derecha lleva algún tipo de secuencia y la izquierda como ha sido usual, lleva arpegios a lo largo y ancho del registro grave del piano mientras la orquesta acompaña con acordes extendidos y con arpegios.

En el compás 54 llegamos a una nueva sección puente. Con un color de Fa mayor con 7 mayor, el piano ahora cambia los arpegios por acordes quebrados, la orquesta acompaña con un enorme Fa7 hasta el compás 56 donde varias indicaciones indican una nueva sección de la obra.

Esta sección, es dominada por el color de las octavas del piano y acompañada de una forma sutil por la orquesta.

En el compás 68 es ahora la orquesta la solista con un juego entre un acompañamiento romántico y los instrumentos de viento generando disonancias grotescas de por medio.

El piano entra en el compás 72 introduciendo un tema de octavas y acorde, respondido por la orquesta con un tema ya conocido: el tresillo y la nota larga.

En el compás 76 continuamos con el mismo color de la sección previa, cambiando esta vez la dinámica a una mucho más suave, generando una atmosfera de misterio.

A partir del compás 83 el compositor utiliza la dinámica de terrazas, lo que combina con otro contraste enorme entre el registro de la derecha y la izquierda.

En el compás 89 comenzamos una sección muy agitada.

La orquesta acompaña con trémolos en crescendo mientras el piano juega tanto con acordes quebrados como con métricas y registros. La nota grave con punto del piano sobresale del resto.

A partir del compás 98, la orquesta realiza más movimiento, con clústers en los agudos y acordes expandidos en los graves.

En el compás 109 volvemos a una sección calmada y misteriosa. Llena de lirismos y una charla entre el piano y la flauta. En el compás 122 se une de nuevo la orquesta al a conversación.

En el compás 129 se presenta una sección lirica por el piano solo que de nuevo introduce al sonido pesante de la primera sección, el cual continua hasta el compás 142 en donde lo desarrolla aún más y repite el color de la sección media con octavas del compás 57 en adelante.

En el compás 153, se realizan acordes agudos que sirven de preámbulo a la parte final del I movimiento que comienza en el compás 155.

Esta sección utiliza clústers de brazo en el piano para utilizar la mayor cantidad de sonidos posibles y la orquesta utiliza su acompañamiento habitual de acordes extendidos hasta el compás 166.



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