Aaron Copland Interpreta Aaron Copland Piano Concierto.




Uno de los privilegios más grandes que nos da la tecnología en el plano histórico musical, es tener la oportunidad de escuchar y ver a algunos los grandes compositores del pasado cercano, específicamente del siglo XX, interpretando sus propias obras. ¡Que no hubiéramos dado por tener la oportunidad de escuchar a Bach o a Mozart tocando sus propios conciertos!

Dicho de la manera más resumida posible, componer es el arte de ordenar los sonidos, y dado que los sonidos son elementos físicos/matemáticos y no metafísicos, se puede decir que un buen ejemplo de esto sería: Música es igual a arquitectura; Partitura es igual a espacio; elementos musicales iguales a materiales de construcción, y compositor es igual al arquitecto.

Dicho todo esto, debemos marcar una clara diferencia entre estas dos ciencias: La arquitectura vive en el espacio, mientras que la música vive en el tiempo.  Para nosotros apreciar la estructura de una joya arquitectónica, basta con verla; pero para apreciar la estructura de una joya musical, necesitamos escucharla de principio a fin, y muchas veces, analizarla y descomponerla en sus diferentes elementos al igual que un chef trata de descifrar los diferentes elementos que componen una receta secreta por medio del sentido del gusto y el olfato, de nuevo, no bastaría con verla.

De la estructura musical se pueden escribir miles de libros, por lo que me limito a decir que al igual que todas las artes de alta calidad, una buena estructura es el elemento primario de una gran composición; que forma tendrá mi música antes siquiera de saber cómo será esa música y cuáles serán los elementos orgánicos que le darán vida.

Una de las cosas que hace que la música del siglo XX sea llamada muchas veces como revolucionaria (cosa en la que Stravinsky no estaba de acuerdo), es la música misma, el alejamiento de centros tonales y tonalidad en si misma, los diferentes timbres y sonidos que se utilizan, las disonancias y poli ritmos; pero pocas veces se habla de la estructura.

La estructura de la consagración es su mayor logro. Entender la forma de una obra así, requiere ahora no solo un gusto por las bellas artes, sino un entendimiento racional de la música y del orden; en el cual la matemática y el cálculo sean primeros, mucho antes que la inspiración a la hora de componer.

En esta ocasión, tenemos la oportunidad de escuchar a un gran compositor estadounidense del siglo XX tocar su propio concierto para piano y orquesta: Aaron Copland, mismo que era gran admirador de Stravinsky.
Su concierto posee un lenguaje único; fresco y renovado, incluso para estos días.

En palabras del gran pedagogo Heinrich Neuhaus, los compositores son por lo general grandes intérpretes de sus propias obras, aunque la técnica no sea su prioridad, logran capturar el espíritu de la obra por razones obvias, este es un ejemplo perfecto de ello. 




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